CUANTO Y COMO
Seguramente muchos de los lectores de estas palabras convendrán conmigo que, si bien es importante el “cuanto” no menos hay que tener en cuenta el “como”, de muchas de las cosas que pasan en el devenir cotidiano.
Asistimos en estos días a la repercusión mediática de dos noticias nada baladís, la primera afecta a un partido político (caso Gürtel) y la segunda a un juez (caso Garzón).
Estas dos cuestiones tienen muchas cosas en común, pero una de ellas está en relación a la democracia y más concretamente a los instrumentos con que se dotó nuestro país, propia de un Estado de Derecho.
Respecto de la primera, y respetando el principio de presunción de inocencia que impera en nuestro sistema jurídico, para el ciudadano de a pie, lo hasta ahora conocido gracias al levantamiento del secreto del sumario, supone conocer el mayor caso de corrupción en la historia de nuestra democracia. Y por lo tanto, la quiebra de la confianza en el partido político implicado, pero también en la clase política en general, pues es un caso más que se suma, a los demasiados otros, de carácter urbanístico.
¿Cuánto? y ¿Cómo? son dos preguntas, cuyas respuestas agravan, más si cabe, la conducta de los implicados (personas, organismos, instituciones, partido político).
Ahora toca, esperar y confiar en la JUSTICIA, que además escribo en mayúsculas, porque de su actuación esperamos mucho, los ciudadanos.
En cuanto al segundo de los asuntos (caso Garzón), que a la sazón fue el primer instructor del caso anterior, la ciudadanía asistimos perplejos al espectáculo que parece estar envuelto por aquella máxima que tenía el jurista alemán, Carl Schmitt, “la autoridad, no la verdad, hace las leyes”.
La causa instruida por el Tribunal Supremo, admitiendo a trámite las tres querellas interpuestas, ha puesto de manifiesto que, si bien la mayoría de la sociedad, ha superado la fatídica etapa de la dictadura de Franco, algún estamento de la estructura del Estado, está predispuesto a considerar la opinión de personas nostálgicas de aquel régimen.
Todos conocemos las actuaciones del magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, contra el terrorismo, contra los crímenes de lesa humanidad en otros países. Conocemos de su pasado político, de su valía profesional y de su valentía a la hora de asumir causas en beneficio de la JUSTICIA (la vuelvo a escribir con mayúsculas a propósito).
La imprescriptibilidad de este tipo de delitos, ha sido asumida por nuestro estamento jurídico, siempre que no atañía a nuestra historia. Pero cuando, 100.000 ciudadanos españoles han solicitado la investigación para la recuperación de los cadáveres de sus familiares, que yacen en fosas comunes, cunetas o tapias de cementerios, se pone en evidencia las dificultades, que personas del ámbito judicial español, tienen para asumir la igualdad de derecho, amén de odios personales.
Instituciones, organismos y reconocidos juristas internacionales y nacionales, ha manifestado su perplejidad ante la posibilidad de que Baltasar Garzón se siente en el banquillo, incluso medios de comunicación de otros países han dedicado titulares que ponen en evidencia la “injusticia” de esta causa.
Para finalizar transcribo las declaraciones hechas por un prestigioso juez británico, experto en la defensa de los derechos humanos, Geoffrey Roberston QC, el pasado miércoles en The Guardian:
“es irónico que uno de los pocos juristas españoles de reputación internacional, y también un juez investigador increíblemente valiente que ha arriesgado su vida con la mafia, ETA y Al Qaeda tenga ahora su reputación puesta en peligro”, “es la integridad de los jueces españoles la que está en el banquillo”, “si se falla a favor de la acusación, los abogados internacionales despreciarán la reputación de los juristas españoles”.
PENITENCIA
Ya me imagino que la mayoría de l@s españoles están disfrutando de estos días de recogimiento y aflicción, y por supuesto otr@s trabajando ¡y de lo lindo! (espero).
Pero ante tanta manifestación de compungidos corazones, no me resisto a comentar algunas cuestiones de nuestra realidad política, económica y social.
En época de `vacas flacas´ aflora el sentimiento más conservador de las personas, pero es que la derecha de nuestro país ha dado rienda suelta a todos aquellos principios que la definen como la más reaccionaria de toda Europa.
La esfera política actual está plagadita de ejemplos, pero por ser los más comentados fijémonos en dos:
La llamada a la rebelión de la Sra. Presidenta de la Comunidad de Madrid al incremento de dos puntos en el IVA y el juicio contra el que fuera Presidente de la Comunidad Balear, Sr. Matas.
En el primer caso, la Sra. Aguirre, sigue en su línea y nos demuestra que más que preocuparle la gestión de las cuestiones públicas en su ámbito de gobierno, le preocupa y mucho, la gestión de las cuestiones privadas en su partido. Claro ejemplo de la filosofía del PP a la hora priorizar en su acción política.
Por lo que respecta al Sr. Matas, hasta el juez ha tenido que definir su actitud como de menosprecio a los ciudadanos y la justicia. Porque mira que es difícil de entender que las continuas invitaciones a bodas, le impidieran atender con más eficiencia y eficacia las cuentas públicas. Por no hablar de escobillas y otras cuestiones.
En el ámbito económico, ya nos ha demostrado el Sr. Rajoy su “predisposición responsable” con las cuestiones de Estado y desde la inexplicable estrategia marcada en la Conferencia de Presidentes de CCAA, hasta los improperios del Sr. Montero con respecto al intento de acuerdo nacional para tomar una serie de medidas que permitan reducir el déficit público, definen bien a las claras que los “populares” solo buscan desgastar al Gobierno.
Aún no se han enterado o pero aún no quieren enterarse que las CCAA son también Estado y por lo tanto, corresponsables. No son “reino de taifas” y fijémonos, sino en el País Valenciano o en Castilla y León. Donde sus gobiernos, atentan una y otra vez contra la inteligencia de sus habitantes.
Por lo que respecta al ámbito social, son muchos los comportamientos que nos demuestran la actitud y mentalidad cavernaria de los dirigentes del PP. El desarrollo de la Ley de Dependencia en las CCAA gobernadas por la derecha, retrasando su aplicación, y por tanto atentando contra un derecho de los ciudadanos de las mismas, ha sido utilizada, incluso, como elemento para reducir el gasto público en esas Comunidades.
Y como otro ejemplo de este comportamiento ultra-conservador, podríamos mencionar las burlas que han hecho a la aplicación de la asignatura, Educación para la Ciudadanía.
En definitiva y para finalizar estas palabras, creo que hay razones suficientes para seguir confiando en el actual Gobierno socialista. Porque a pesar de los errores que se han podido cometer en la gestión de esta situación de crisis, ni de lejos causaran tantos perjuicios como los que provocan los comportamientos del PP, a los derechos sociales, la justicia, la solidaridad y hasta diría, la libertad de los ciudadanos de España.
Por lo tanto, penitencia y mucha es la que propongo para el Partido Popular.
(Penitencia aparte merece las palabras del Sr. Mayor Oreja).
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