EL CLUB BILDERBERG Y LOS GOBIERNOS TUTELADOS
Parece curioso, al menos a mí me lo parece, que en estos momentos económicamente tan difíciles para el mundo en general y para nuestro país en particular, aparezca en los medios de comunicación la noticia de que se reúnen hoy en Sitges, los miembros de un club que nació para evitar, entre otros asuntos, el crecimiento de un sentimiento antiamericano en Europa.
Desde que se reunieron por primera vez en Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, cerca de Arnhem, en los Países Bajos, sólo en mayo de 1989 se había reunido anteriormente, en nuestro país, el Club, Grupo o Conferencia Bilderberg.
La composición de este Grupo y la escasez informativa sobre las conclusiones de sus reuniones, me hacen pensar, que más allá del carisma político, económico o social de sus miembros las consecuencias de sus deliberaciones pueden afectar al conjunto de la humanidad.
Se dice que se invitan a personalidades de todos los ámbitos y que en lo político intentan que estén representadas dos tendencias ideológicas (progresistas y liberales), pero todos dentro del único sistema económico que se entiende válido para gestionar el mundo: el capitalismo (recuérdese el origen de este grupo que nació frente al comunismo).
Y he aquí, el hilo de mi siguiente reflexión.
El mundo, este globito azul que los seres humanos nos encargamos de destruir cada día un poco más, no ha cambiado. Lo que hace un año iba a ser la gran reforma del sistema financiero mundial, meterle las gomas a los especuladores y acotar los márgenes para evitar nuevos desastres, hoy se ha convertido en países incapaces de hacer frente a las exigencias de los que quieren ganar más dinero ya. Aquí y ahora. Sin pausa, y con mucha prisa.
Zapatero tenía una idea. Era en sí misma un modelo. En el mejor de los casos, si le hubiesen dejado aplicarla, se hubiese convertido en ejemplo. ¿Por qué tenemos que salir de la crisis a toda velocidad, recortado derechos sociales, si podemos hacerlo un poco más lento, sin que paguen los que no tienen culpa? La mayoría no notaríamos la diferencia, pero los que precisan de la ayuda de todos para paliar una situación comprometida estarían seguros, y no haría falta poner el despido a precio de saldo para crear trabajo. Curiosa forma ésta, por cierto, de dar estabilidad al empleo. Viendo las cifras del paro, no parece que despedir sea muy caro. Da igual. Los que piden con insistencia una reforma laboral no están pensando en los trabajadores. Sólo quieren una señal. Una prueba. Necesitan saber que nos portaremos bien. Que no tendremos tentaciones izquierdistas que nos hagan subir un poco el déficit, por mucho que ese dinero contribuya a paliar situaciones dramáticas. Quieren la prueba de vida de que los Gobiernos, secuestrados en los zulos financieros, siguen cumpliendo a rajatabla los dictados de aquellos que nunca se han presentado a unas elecciones.
La oposición parlamentaria, con el Partido Popular – ¿De Mariano Rajoy? – a la cabeza, centra su problema en el Presidente del Gobierno por diferentes intereses electorales. Cada uno tiene su particular vendetta política dentro de poco, y hacerse la foto junto a Zapatero es garantía para que los votos huyan. Es el reflejo de la bajeza de miras que tiene la política en España, siempre cainita y cicatera con el adversario, mientras el problema al que nos enfrentamos es de una magnitud que debería superar cualquier diferencia para remar en la misma dirección. ¿Quién nos gobierna? Desde las famosas llamadas recibidas por el Presidente, deberíamos hacernos ésa pregunta y no quién ganará las próximas elecciones. Puede que esto último importe ya un pimiento, si desde los famosos mercados se nos impondrá el programa de gobierno. Si aquellos a los que elegimos para que nos gobiernen son gobernados a su vez por otros que nunca han recibido el aval de los ciudadanos. Somos tutelados por el capital y sus nombres propios delegados en los aledaños de la política para cuidar del patio.
Zapatero, con la confianza que le dieron los votantes, asumió la responsabilidad de dar una salida a la crisis económica con su idea de lo que debe ser un país. El único problema es que esos que lo ven todo desde los pisos altos de los barrios financieros no quieren ganar dinero dentro de un par de años. Quieren hacerlo ahora. Necesitan resultados ya. Ni los buenos datos del paro en Mayo serán dique suficiente a su codicia. Para ello pidieron al Gobierno de España las pruebas de que se portaría bien en el futuro. De que las duras medidas necesarias para la tranquilidad de las bolsas se tomarían sin dudar. Así sea. Bajo la amenaza de la tragedia griega, los gobernantes occidentales lloran sus penas y añoran lo que un día fue el mando en plaza que tuvieron para hacer y deshacer. Ese poder que deben volver a pedirnos, a los ciudadanos, para hacer frente a la ofensiva y librarse de las tutelas. Sólo con nuestros votos se puede luchar contra los que no creen en la democracia. Desgraciadamente, ahora sólo miran al teléfono con la esperanza de no recibir la llamada que les convertirá en villanos, pese a sus anhelos de ser héroes.
CUANTO Y COMO
Seguramente muchos de los lectores de estas palabras convendrán conmigo que, si bien es importante el “cuanto” no menos hay que tener en cuenta el “como”, de muchas de las cosas que pasan en el devenir cotidiano.
Asistimos en estos días a la repercusión mediática de dos noticias nada baladís, la primera afecta a un partido político (caso Gürtel) y la segunda a un juez (caso Garzón).
Estas dos cuestiones tienen muchas cosas en común, pero una de ellas está en relación a la democracia y más concretamente a los instrumentos con que se dotó nuestro país, propia de un Estado de Derecho.
Respecto de la primera, y respetando el principio de presunción de inocencia que impera en nuestro sistema jurídico, para el ciudadano de a pie, lo hasta ahora conocido gracias al levantamiento del secreto del sumario, supone conocer el mayor caso de corrupción en la historia de nuestra democracia. Y por lo tanto, la quiebra de la confianza en el partido político implicado, pero también en la clase política en general, pues es un caso más que se suma, a los demasiados otros, de carácter urbanístico.
¿Cuánto? y ¿Cómo? son dos preguntas, cuyas respuestas agravan, más si cabe, la conducta de los implicados (personas, organismos, instituciones, partido político).
Ahora toca, esperar y confiar en la JUSTICIA, que además escribo en mayúsculas, porque de su actuación esperamos mucho, los ciudadanos.
En cuanto al segundo de los asuntos (caso Garzón), que a la sazón fue el primer instructor del caso anterior, la ciudadanía asistimos perplejos al espectáculo que parece estar envuelto por aquella máxima que tenía el jurista alemán, Carl Schmitt, “la autoridad, no la verdad, hace las leyes”.
La causa instruida por el Tribunal Supremo, admitiendo a trámite las tres querellas interpuestas, ha puesto de manifiesto que, si bien la mayoría de la sociedad, ha superado la fatídica etapa de la dictadura de Franco, algún estamento de la estructura del Estado, está predispuesto a considerar la opinión de personas nostálgicas de aquel régimen.
Todos conocemos las actuaciones del magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, contra el terrorismo, contra los crímenes de lesa humanidad en otros países. Conocemos de su pasado político, de su valía profesional y de su valentía a la hora de asumir causas en beneficio de la JUSTICIA (la vuelvo a escribir con mayúsculas a propósito).
La imprescriptibilidad de este tipo de delitos, ha sido asumida por nuestro estamento jurídico, siempre que no atañía a nuestra historia. Pero cuando, 100.000 ciudadanos españoles han solicitado la investigación para la recuperación de los cadáveres de sus familiares, que yacen en fosas comunes, cunetas o tapias de cementerios, se pone en evidencia las dificultades, que personas del ámbito judicial español, tienen para asumir la igualdad de derecho, amén de odios personales.
Instituciones, organismos y reconocidos juristas internacionales y nacionales, ha manifestado su perplejidad ante la posibilidad de que Baltasar Garzón se siente en el banquillo, incluso medios de comunicación de otros países han dedicado titulares que ponen en evidencia la “injusticia” de esta causa.
Para finalizar transcribo las declaraciones hechas por un prestigioso juez británico, experto en la defensa de los derechos humanos, Geoffrey Roberston QC, el pasado miércoles en The Guardian:
“es irónico que uno de los pocos juristas españoles de reputación internacional, y también un juez investigador increíblemente valiente que ha arriesgado su vida con la mafia, ETA y Al Qaeda tenga ahora su reputación puesta en peligro”, “es la integridad de los jueces españoles la que está en el banquillo”, “si se falla a favor de la acusación, los abogados internacionales despreciarán la reputación de los juristas españoles”.
PENITENCIA
Ya me imagino que la mayoría de l@s españoles están disfrutando de estos días de recogimiento y aflicción, y por supuesto otr@s trabajando ¡y de lo lindo! (espero).
Pero ante tanta manifestación de compungidos corazones, no me resisto a comentar algunas cuestiones de nuestra realidad política, económica y social.
En época de `vacas flacas´ aflora el sentimiento más conservador de las personas, pero es que la derecha de nuestro país ha dado rienda suelta a todos aquellos principios que la definen como la más reaccionaria de toda Europa.
La esfera política actual está plagadita de ejemplos, pero por ser los más comentados fijémonos en dos:
La llamada a la rebelión de la Sra. Presidenta de la Comunidad de Madrid al incremento de dos puntos en el IVA y el juicio contra el que fuera Presidente de la Comunidad Balear, Sr. Matas.
En el primer caso, la Sra. Aguirre, sigue en su línea y nos demuestra que más que preocuparle la gestión de las cuestiones públicas en su ámbito de gobierno, le preocupa y mucho, la gestión de las cuestiones privadas en su partido. Claro ejemplo de la filosofía del PP a la hora priorizar en su acción política.
Por lo que respecta al Sr. Matas, hasta el juez ha tenido que definir su actitud como de menosprecio a los ciudadanos y la justicia. Porque mira que es difícil de entender que las continuas invitaciones a bodas, le impidieran atender con más eficiencia y eficacia las cuentas públicas. Por no hablar de escobillas y otras cuestiones.
En el ámbito económico, ya nos ha demostrado el Sr. Rajoy su “predisposición responsable” con las cuestiones de Estado y desde la inexplicable estrategia marcada en la Conferencia de Presidentes de CCAA, hasta los improperios del Sr. Montero con respecto al intento de acuerdo nacional para tomar una serie de medidas que permitan reducir el déficit público, definen bien a las claras que los “populares” solo buscan desgastar al Gobierno.
Aún no se han enterado o pero aún no quieren enterarse que las CCAA son también Estado y por lo tanto, corresponsables. No son “reino de taifas” y fijémonos, sino en el País Valenciano o en Castilla y León. Donde sus gobiernos, atentan una y otra vez contra la inteligencia de sus habitantes.
Por lo que respecta al ámbito social, son muchos los comportamientos que nos demuestran la actitud y mentalidad cavernaria de los dirigentes del PP. El desarrollo de la Ley de Dependencia en las CCAA gobernadas por la derecha, retrasando su aplicación, y por tanto atentando contra un derecho de los ciudadanos de las mismas, ha sido utilizada, incluso, como elemento para reducir el gasto público en esas Comunidades.
Y como otro ejemplo de este comportamiento ultra-conservador, podríamos mencionar las burlas que han hecho a la aplicación de la asignatura, Educación para la Ciudadanía.
En definitiva y para finalizar estas palabras, creo que hay razones suficientes para seguir confiando en el actual Gobierno socialista. Porque a pesar de los errores que se han podido cometer en la gestión de esta situación de crisis, ni de lejos causaran tantos perjuicios como los que provocan los comportamientos del PP, a los derechos sociales, la justicia, la solidaridad y hasta diría, la libertad de los ciudadanos de España.
Por lo tanto, penitencia y mucha es la que propongo para el Partido Popular.
(Penitencia aparte merece las palabras del Sr. Mayor Oreja).
Rutina
Es lo que hace que todo lo hermoso, todo lo bello parezca insulso, apenas importante en nuestra existencia.
Nunca he estado completamente de acuerdo con esa idea de celebrar el “Día de…”, pero si con intentar que aquello que es digno de formar parte de nuestro acervo cultural o nuestra conciencia se perpetúe de una u otra forma.
Hoy tod@s debemos recordar a los que de una u otra forma sufrieron y aún hoy en día padecen las consecuencias de esas malditas bombas que dejaron a nuestro país envuelto en una nube de perplejidad, rabia y estupor.
Son de estas acontecimientos que siempre ubicamos lejos de nuestras apacibles vida, algunos por inalcanzables y otros por inimaginables.
Para aquellos que creen en el ser humano, el manifestar su solidaridad con las víctimas del terrorismo debe ser seña de identidad de su comportamiento y para los que han abandonado hace tiempo toda esperanza en construir un mundo mejor, solo les quiero decir que esa es precisamente la actitud donde se alimentan muchos de los que cometen actos como los vividos el 11 de marzo de hace ahora 6 años.
He leído como algunas personas manifiestan su repudio ante esta barbaridad junto a su repudio por “los políticos”. No son buenos momentos para esa actividad y sobre todo para l@s que la conforman, al menos en nuestro país, pero tengo la certeza que ningún político es ajeno a cosas como esta.
Estoy convencido que unos más que otros, pero todos, realizan su labor política intentando que la vida de aquellos a los que afectan sus decisiones sean cada vez mejores. Y que no permitirían si dependiera de ell@s que atentados como los que recordamos hoy sucedieran.
No es la política con mayúsculas, la que provoca atentados como los de Madrid, Londres o Nueva York, sino los intereses económicos y las ambiciones personales de algunos, los que consciente o inconscientemente alimentan a grupos radicales, que falsamente apoyados en razones religiosas, buscan notoriedad mediática, pero con metodos que matan impunemente a otras personas.
Descansen en paz
¿Por qué no?
Estoy seguro que más de alguna de las personas que vean el vídeo que se adjunta a estas palabras, se haga la pregunta: ¿por qué no?.
Si aquellos que han participado en una guerra (en este caso Irak), son conscientes de las atrocidades e injusticias que se comenten durante un acto tan execrable como luchar por razones puramente económicas o territoriales, por qué no podemos el resto de seres humanos trabajar día a día contra la violencia en el mundo.
Ese mundo donde, desde el seno de los hogares hasta el más recondito de los lugares, se comente actos violentos, injustos e injustificables.
Luchemos por cambiar el sentido de la marcha de la humanidad, y trabajemos por dejar a las nuevas generaciones una esperanza de futuro en paz.
Otro mundo es posible.
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